¿Que ocurre, cuando a las ganas de pasarselo bien, se le junta, el placer por los coches y la necesidad de estar con los de tu especie?
El Burgosfest ha sido la respuesta a una parte de esa pregunta.
Pregunta, que gracias a las ganas de muchos, cada dia es mucho más facil de responder para muchos.
La quedada fue simplemente perfecta, aunque es cierto, que no fuimos todos los que somos, si eramos todos los que estubimos.
El planning estaba magistralmente estructurado, y es que, en una buena quedada no pueden faltar varios factores elementales: coches, comida, fiesta, y, lugares asombrosamente bellos, donde olvidarnos por un rato de las altas tecnologias, neumaticos, ciudades, y tan solo acordarnos de que somos parte de un gran sistema planeatario.
El viernes, fue la rutina de los saludos, es siempre una gran alegria juntarse con los conocidos, y sobre todo, conocer gente nueva. Tras una sesion de risas al cargo de un gran ALI G se ceno, se tomo algo, y se durmio, aunque algunos padecimos de un cierto insomnio ayudados por el vodka y la cerveza.
El sabado comenzo lo bonito, despertarse, desayunar, y visita a ojo guareña, un gran lugar donde evadirse de la civilizacion actual y viajar a decadas atras. Impresionante encontrase la iglesia tallada sobre la roca de la montaña. Desde aqui quiero mandar saludos a San Tirso, estes donde estes, espero que por fin te dejaran en paz. xD

El hambre nos invadia, y la macarronada nos sento genial, tras lo cual llego la impaciencia de muchos, para poder admirar algunos coches, y intentar mejorar otros.
Mas tarde, visita obligada a Orbaneja del Castillo, increible lugar, desconocido para mi, y al que seguro algun dia volvere.
Y finalmente, llega lo mejor en este tipo de actos, la noche, la fiesta, cuando todos se unen a un baile descabellado que parece no tener fin, y el buen karma se adueña de la casa....
pero, la mala noticia, es que hay que levantarse pronto, lo que implica dormir poco...pero no importa, ha merecido la pena.
Aun siendo domingo, esto no ha acabado, aun queda la comida en un pequeño restaurante, los platos estaban sucios, SI, lo admitimos, pero la comida estaba realmente buena, que al fin y al cabo, es lo que cuenta.
Cerca de ese lugar se encuentra el mirador del cañon del Ebro, impresionantes vistas, y increible, como el movimiento serpenteante, de algo tan necesario y a su vez desconocido como es el agua, pueda tallar la roca a su antojo, creando expectaculos naturales de lo más pintorescos, y sobre todo, que hagan sentir al ser humano, tan sumamente pequeño.
Va llegando la hora, hay que despedirse, con el buen sabor de boca de un gran fin de semana, fin de semana, que esperamos todos se vuelva a repetir en un tiempo.
Desde aqui quiero dar las gracias a todos aquellos que lo hicieron posible, tanto organizadores, como participantes, señores, este es el camino.