Una noche cualquiera, en una carretera oscura, y estrecha, a lo lejos diviso dos luces amarillas, redondas, muy bajas, mi novia me pregunta de que se trata, se va acercando, veo su perfil, era algo muy bajo, era un bug....me desesperaba por no haberlo podido contemplar con detenimiento, en la zona donde vivo es sumamente dificil cruzarse con uno de estos viejos compañeros....Pero habia que encontrarlo.
Ya de día, nos dirigimos a una playa, de esas tan espectaculares y salvajes que se encuentran en Asturias, y allí estaba, con su tabla de surf en la vaca, esperando sereno...no sabia quien era el dueño, pero necesitaba fotografiarlo, y así lo hice....todas las demás palabras...sobran.
Solo basta contemplar a estas pequeñas maravillas, para saber que lo antiguo tiene un especial encanto, un halo misterioso que los envuelve, que hace que les mires de otra forma, y que pienses en otras cosas, algo que puede trasladarte a otra época, a modo reivindicativo, soportando los feroces maltratos del tiempo, ojala todos y cada uno de estos "ancianos" que aun circulan por las carreteras mundiales, caigan en unas buenas manos, en unas manos que sepan, como devolverle la juventud eterna, el cáliz de la vida.
Especial agradecimiento para la gente de Overdose, que me han permitido realizar el reportaje.













