viernes 23 de abril de 2010

Brickworks. Las fotos de la sencillez.

Por todos es conocido el movimiento vdub que hay por los States, pues bien, aquí os traigo, a tres personas de Toronto, que han hecho de este movimiento, su forma de vida. Con la sencillez como colofon final, y las geniales fotografías, para pasar la tarde dicen ellos....para alegrarnos la vista digo yo. Me sorprende, como con preparaciones tan sumamente sencillas, pueden crear tanto halo enérgico alrededor, es como, si tuvieran un magnetismo especial que nos atrae.
Lugares abandonados, callejuelas que de noche deben ser espeluznantes, grafitis reivindicativos...son escenarios perfectos para llevar a cabo estas sesiones fotográficas, y por eso, estas sesiones son tan especiales, porque todo acompaña. Enjoy this pics.
Os dejo los links de los flickr de los autores de las fotos:

jueves 15 de abril de 2010

Bolos old VW Mk2

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada
silenciosa y cubierta de polvo,
veíase el arpa.
Y es que es en esta estrofa del gran Bécquer en lo que pienso cuando veo estas fotos. El camino ya esta hecho, y solo queda recorrerlo, o no, porque quizás las circunstancias hagan que ese camino a veces sea largo y sinuoso, y otras veces recto y primaveral.
Así que aquí os traigo, un nuevo reportaje tras unos días de ausencia, quizás dormitado en mi cueva, quizás retomando el vuelo, con el que os invito a mirar hacia atrás, hacia la historia, que siempre es bueno y honroso, el saber donde fallamos, el saber donde acertamos, y después, girar nuestros cuellos....un parpadeo, un pensamiento, tragamos saliba...y volvemos a mirar hacia adelante, con un único fin, sea cual sea ese camino, nuestro genio, ese que a veces descansa en la mas oscura de nuestras profundidades, nos acompañe, haciéndonos disfrutar de cada paso, de cada decisión, y de cada momento vivido.
Y no hacen falta presentaciones para el coche que hoy cuelgo, nuestro conocido aka Bolo hizo el resto, hace ya unos años, todos cambiaríamos cosas, otras las dejaríamos igual, pero sin duda, sigue sin dejarnos indiferentes, y como tal, se merece un huequito en nuestra memoria. Incomprensiblemente atemporal, es quizás, a lo máximo que podemos aspirar.